
El Sistema Operativo más conocido ha sido transformado de una manera muy radical – algo que no había sucedido desde 1995. Los cambios son evidentes desde el primer arranque. En lugar del escritorio al cual estamos acostumbrados, Windows 8 te saluda con una interfaz moderna, divertida y colorida inspirada por las tablets y smartphones. Windows 8 remplaza el familiar menú de inicio por una pantalla que presenta una nueva forma de interactuar con tu PC presentando nuevos controles y aplicaciones. Pero no se espanten, el escritorio y sus aplicaciones (todavía) no han desaparecido; pero es obvio que Microsoft quiere cambiar el paradigma mostrando el Escritorio no como un entorno para abrir tus aplicaciones, sino como una “app” que puedes abrir desde tu pantalla de inicio.
Cambios a lo familiar
Aunque el cambio más radical fue la introducción de la pantalla de inicio, podemos encontrar varios cambios al escritorio—cambios suficientes para meritar una nueva versión de Windows-. Es obvio que Microsoft ha trabajado arduamente para mejorar el desempeño y estabilidad de su sistema operativo: el tiempo de arranque se ha reducido, la instalación de drivers es virtualmente invisible, las aplicaciones abren mas rápido, y en estos 2 meses no he visto ningún error mayor ni mucho menos una pantalla azul.
El Explorador de Windows ahora presenta la interfaz Ribbon (introducido en Office 2008) que permite fácil acceso a las operaciones más comunes sin tener que cliquear en menús y submenús. Y para aquellos que no queremos ver tantos iconos, pues navegamos Windows con el teclado y no el mouse, es muy fácil minimizar el Ribbon y olvidarnos de su existencia.

El nuevo dialogo de copiado te permite ver la velocidad de transferencia, tiempo restante preciso, y aún te permite pausar las transferencias por si quieres que una de ellas termine mas rápido.

El administrador de tareas es algo que muchos de nosotros conocemos, lo usamos cada vez que queremos saber qué está pasando en nuestra computadora, y cada vez que queremos terminar una aplicación que no responde. En esta nueva iteración del software, el administrador de tareas nos presenta maneras de ordenar las aplicaciones por el uso del CPU, memoria, e incluso el uso de la red.

Más que eso, me permite ver qué aplicaciones están alentando el arranque aún dándome la opción de deshabilitarlas.

Una de las varias mejoras que vale mencionar, es el soporte multi-monitor que te da opciones de mostrar la barra de tareas en uno o todos tus monitores, permitiendo definir qué programas mostrar en cada una.
Pero dejemos las mejoras a lo familiar, y hablemos de las novedades.
Pantalla de inicio
La nueva pantalla de inicio es el cambio más radical en Windows 8. Modelando la interfaz de rectángulos coloridos introducida en Windows Phone, esta pantalla de inicio muestra “Live Tiles” que te despliegan información de las aplicaciones que representan. Por ejemplo, en ellos podemos ver información de los nuevos mensajes en nuestra bandeja de entrada, menciones de Twitter, comentarios de Facebook, permitiéndonos recibir información sin tener que abrir la aplicación.
El nivel de personalización en esta pantalla es imprescindible, permitiéndote cambiar el tamaño de los Tiles, organizar las aplicaciones en grupos, cambiar los colores, haciendo tu experiencia con Windows algo personal.


En esta pantalla de inicio, también podemos buscar archivos, aplicaciones, y acceder a las opciones del sistema de una manera más sencilla.

Dos entornos, un sistema operativo
Al adoptar una estrategia que permite a los usuarios tener dos entornos diferentes, Microsoft toma un riesgo de confundir a usuarios tradicionales los cuales estarán saltando entre dos entornos mientras trabajan.
Las aplicaciones que arrancamos desde la pantalla de inicio son muy diferentes a las aplicaciones de escritorio a las cuales estamos acostumbrados. Las barras de herramientas, menús, o botones para cerrar o minimizar las aplicaciones han sido reemplazadas por diferentes gestos. Al deslizar el dedo desde el borde derecho de la pantalla o al posicionar nuestro mouse en la esquina superior derecha, recibimos una barra innovadora de controles universales las cuales nos permiten buscar, acceder a los ajustes, compartir, y regresar a la pantalla de inicio.

Toma un poco de tiempo acostumbrarse a esta estrategia, pero en mi experiencia, no es difícil ajustarse a ella.
La nube
Microsoft ha apostado en la nube como parte fundamental de su sistema operativo. Si contamos con una cuenta de Microsoft (Hotmail, Outlook, Xbox, Zune, etc.) en el primer arranque podemos usar nuestras credenciales para acceder a Windows. Al hacerlo, todos nuestros cambios, configuraciones y personalizaciones se guardan en la nube, permitiéndonos obtener una misma experiencia sin importar qué máquina se esté utilizando.
SkyDrive, el servicio de file hosting de Microsoft, también es parte integral de Windows 8. A través de una aplicación en la pantalla de inicio, podremos acceder a nuestros archivos desde cualquier computadora.

Redes sociales
Incluido en el sistema operativo encontramos la “People” app la cual nos permite conectar nuestra cuenta de Microsoft a redes sociales como Facebook, Twitter, y LinkedIn permitiéndonos recibir actualizaciones de todas nuestras redes sociales en un solo lugar.

Al conectar nuestra cuenta de Microsoft con las redes sociales, también nos aseguraremos de tener la información mas reciente de nuestros contactos.
En resumen
Microsoft ha apostado en el futuro con una interfaz enfocada en la interacción táctil, la cual funciona también con el teclado y el mouse. Al incluir dos entornos en un sistema operativo, Microsoft ha logrado satisfacer a usuarios existentes manteniendo el escritorio mientras reinventa su sistema operativo para poder ser usado en dispositivos con mayor movilidad.