Resulta que un estudio preliminar hecho por la Universidad de Delft, en Holanda, ha revelado que las radiaciones emitidas por las redes Wi-Fi son dañinas para los árboles, pues se han encontrado fisuras y sangrado en sus cortezas, no atribuibles a virus o bacterias; y que 70% de los árboles en los espacios urbanos muestran estas señales de deterioro, comparado al 10% de hace apenas una década.